Suaviza tus emociones: suaviza tu piel (primera parte)
Publicado en Belleza y salud, Inteligencia Emocional, Vive mas plenamente por: laura
La piel reseca es un mal frecuente que padecen muchas personas, y la cual deriva en varias manifestaciones como lo son la piel escamosa, enrojecida, arrugada, irritada, con dermatitis, con erupciones, etcétera. La comezón, el enrojecimiento y el ardor de la zona reseca son algunos de los síntomas que se presentan.
En ocasiones anteriores hemos dado consejos de cómo aliviar la piel por medios naturales, y hemos hablado de la importancia de ciertos hábitos como consumir alimento fresco y variado, aplicar mascarillas naturales, exfoliar la piel para ayudar a la regeneración celular, tener hábitos de limpieza así como del buen descanso, tan importante este último para ayudar a que la piel se restablezca y regenere.
Muchas veces la dieta adecuada (dejar de comer leche de vaca y azúcar refinada entre los más importantes consejos para sanar la piel), aunada a hábitos saludablemente inteligentes llenos de paciencia, son suficientes para restablecer en gran medida la salud de la dermis. Sin embargo, si conjuntamos todos estos esfuerzos con el acto de entrar a nosotros mismos para erradicar la raíz que provoca los principales malestares de la dermis, obtendremos una curación realmente exitosa y permanente.
Energía emocional
La energía emocional es, digamos, el abono que alimenta todo nuestro cuerpo: es la que hace “crecer” en nosotros ya sean las flores o los arboles o, en caso de ser deficiente, la hierba seca; la energía emocional es la que puede hacer que en nuestro cuerpo puedan vivir hermosos colores y tersuras, o el que puede no nutrir de vida ni energía, y volver seco ese lugar llamado cuerpo el cual, en este caso, representaría la tierra que se nutre de dicha energía emocional.
Las emociones y el cuerpo
Nosotros podemos sentir muchas emociones, y quizá nos sea difícil encontrar la relación que tiene nuestro sentir con lo que el cuerpo dice. Sin embargo, podríamos simplificar este proceso en algo muy sencillo: si nuestras emociones están basadas en el amor, nuestro cuerpo lo evidenciará con todas esas cualidades como la belleza, la salud, la fuerza, la armonía, la ternura y la “suavidad” que caracteriza dicha emoción. Si nuestra emociones son de no-amor, el cuerpo lo evidenciará con irritación, resistencia, tensión, enrojecimiento, dolor, molestia, y resequedad; digamos que el amor es el agua nutritiva y el no-amor es el agua que va careciendo de nutrientes a medida que este desaparece de nuestra vida.
(Sigue segunda parte)
