Depuración de 60 dÃas para niños con sobrepeso
Publicado en La filosofÃa del cuerpo, Los alimentos más sanos por: laura
La obesidad en los niños es algo que debe atenderse y curar cuanto antes, ya que el sobrepeso, como bien se sabe, es un problema de salud que puede degenerar en otros desequilibrios severos en el organismo.
La dieta depurativa es una dieta que puede ayudar enormemente a reducir peso en los niños sin quitarles los nutrientes esenciales que requieren para su desarrollo normal y tomando en cuenta lo difÃcil que es un cambio de dieta. Lo que se intenta con esta dieta es que el niño remueva y desaloje sustancias tóxicas y grasas nocivas acumuladas tanto en intestinos como en su sangre, ayudándole a fortalecer su hÃgado, a desinflamar su cuerpo, limpiar su sangre y reducir su talla.
¿Cómo hacer la dieta depurativa?
Esta dieta está indicada para niños mayores de siete años y se puede aplicar hasta los jóvenes adolescentes. Y como bien se sabe que muchos niños y adolescentes no querrán renunciar a ciertos alimentos, la dieta deberá hacerse de forma paulatina, ir sustituyendo alimentos poco a poco, recordando que estamos educando un paladar y una hábito de vida. No se debe caer en el consentimiento de dejar al niño comer lo que sea, se debe tener firmeza y sobre todo mucho enfoque en que necesitamos ayudar a sanar al pequeño, y que no debemos consentirle lo que le haga daño.
La dieta debe empezar un dÃa que se elija de la siguiente forma
Primer dÃa: dar al niño en ayunas un vaso de agua tibia con medio limón exprimido. Si el niño no lo apetece, se debe ser firme (pero no duro, sin imponer), decirle que lo debe de tomar porque es un agua que le ayudara a mantenerse sano. Se debe esperar 20 minutos antes de darle otra cosa de comer. Luego, se debe insistir en que el primer alimento de la mañana será una fruta o jugo cÃtrico, como de naranja, pomelo, mandarina, etc.
Durante el dÃa, no le ofrezca bebidas azucaradas, ofrézcale agua pura, evite comer con aguas dulces o sodas. Si no acepta el agua porque no está acostumbrado, rebaje el agua con azúcar con un poco de agua pura, evite que el niño se acostumbre a lo azucarado pues el azúcar es pésima para la salud y el sistema nervioso, además de que lo único que provoca es sobrepeso. Este dÃa será el único cambio que habrá en la dieta.
Segundo dÃa: se repetirá lo del primer dÃa, pero después de la fruta o jugo cÃtrico y dejar que se asimile en el estómago unos minutos (sin comer inmediatamente otro alimento), es necesario darle un desayuno que no contenga ninguna harina refinada, se le puede dar pan pero que sea integral.
También deben evitarse todos los embutidos que solo atascan el intestino y no permiten que este trabaje adecuadamente. El desayuno debe contener alguna verdura como aguacate, jitomate, o vegetales como la lechuga, por lo que se recomienda un sándwich integral con ingredientes que no sean grasosos ni salados. Es importante que se haga la introducción paulatina de nuevos alimentos ya que si no el niño los rechazara violentamente.
Por ejemplo, si el niño no está acostumbrado a los vegetales, hay que agregar un poco de aguacate un dÃa, un poco de lechuga al otro, etc. Recuerde que los hábitos se logran poco a poco. Después de desayuno o de agua para beber en la escuela, ofrézcale te verde con un poco de miel de abeja.
Tercer dÃa: trate de mantener los hábitos sugeridos en los primeros dÃas, y vaya reduciendo paulatinamente la cantidad de alimentos en la comida y desayuno, tratando de que estos sean más de calidad que de cantidad. En la comida, ofrezca sopas y caldos con vegetales, incluya pescados asados y evite todo lo frito y l carne muy grasosa como la de puerco y res. Si el niño tiene mucha hambre, ofrezca ensaladas o arroz integral, evite las bebidas azucaradas y trate de ir introduciendo jugos de verduras frescas. Evite que el niño cene mucho y procure sustituir la leche de vaca por la leche vegetal de almendras, ya que esta última es rica en calcio vitaminas y minerales, además de que es muy digestible y no causa obesidad.
Los siguientes dÃas: el niño deberá empezar a hacer el hábito de tomar el limón en ayunas, el jugo cÃtrico y empezar a tomar desayuno más ligero. Si hace el almuerzo, trate de que el escoja que comer con su orientación, ofrézcale varias opciones saludables para que no intercambie el almuerzo con los compañeros, incluso puede invitarlo a preparar con usted el almuerzo para que se anime y valore lo que va a comer. Sabemos que todos estos detalles requieren paciencia, tiempo y mucha voluntad porque el niño depure su cuerpo, por lo que deberá ser paciente a los desplantes o negaciones del niño y tratar siempre de conciliar con firmeza, recalcando la importancia de su salud, sin consentir su paladar viciado.
Procure que el niño, durante estos veintiún dÃas, coma lo menos posible harinas y azúcar blanca, carne roja, embutidos, fritos, leche de vaca y procesados. Debe hacer todo su esfuerzo por sustituirlos por otros alimentos como leches vegetales, embutidos vegetales, miel de abeja o melazas, etc. Y haga que se tome 3 o 4 tacitas de té verde con miel durante el dÃa, solamente evite darle el te con los alimentos, el se te debe tomar veinte minutos después de haber comido. Dele de beber agua y dÃgale con firmeza (aunque llore o patalee) que no le comprar ni sodas o productos que le hagan daños, hágale ver que es porque lo quiere. Puede negociar son los refrescos y dulces diciéndole que sólo le dará cierta cantidad y en cierto momento. Evite toda comida rápida y procesada, el hábito de comer en casa es sin duda uno de los más saludables.
Incluya durante el dÃa o entre comidas alimentos como: jugo de Aloe vera, uvas, naranjas, barritas de cereales, jugos de frutas frescas, ensaladas, agua con clorofila, etc.
Haga esto durante 60 dÃas. En estos dos meses, el cuerpo del niño ya habrá desalojado gran cantidad de tóxicos y desechos y quizá haya bajado algunos kilos. SI mantiene este estilo de dieta, el niño empezara a bajar de peso y a recobrar su salud, fortaleciendo órganos internos.


